Los minerales en un teléfono móvil

Ya en la década de 1930, el afamado académico Alexander Fersman, geoquímico y mineralogista soviético, ponía como ejemplo de la utilidad de la minería para el hombre la cantidad de elementos químicos, minerales y metales que integraban un automóvil: miles de piezas de 65 tipos diferentes de átomos y no menos de 100 clases de metal.

En la actualidad, ocurre lo mismo con las aeronaves modernas, donde confluyen una amplísima gama de aleaciones de metales en turbinas, fuselaje, trenes de aterrizaje, equipos de navegación, confort, sistemas eléctricos, entre otros. En todo el mundo, decenas de miles de minas proveen cientos de minerales de los que se extraen los elementos necesarios para todas las aplicaciones de la vida moderna, desde la construcción de viviendas y edificios, hasta aeropuertos y electrodomésticos, pasando por rutas, vías férreas, vehículos, trenes, aviones, computadores y una extensa lista de productos que hacen a nuestra vida diaria.

Los teléfonos móviles son un claro ejemplo de la necesidad humana del uso de minerales. Con aproximadamente 100 gramos, estos dispositivos se han convertido en parte fundamental de nuestra época, ya que nos permiten estar comunicados y nos brindan prestaciones de telefonía, internet, redes sociales, navegadores, además de usarse como agenda, reloj y cámara fotográfica.

Parece increíble que más de 80 elementos químicos, más de 200 minerales y más de 300 aleaciones y variedades de plástico sean parte necesaria de un simple teléfono celular. Por ejemplo, el iPhone 5 cuenta con aluminio adonizado, la superficie externa de la cámara parece de vidrio pero en realidad es un cristal de zafiro -óxido de aluminio del mineral corindón, la segunda sustancia natural más dura después del diamante-. Los circuitos del celular están hechos con metales como oro, plata, platino, tungsteno, cobre y paladio. Los microchips están fabricados con niobio y tantalio -provenientes del columbo-tantalita, más conocido como “coltán”- que son óxidos de metales raros que se encuentran concentrados mayormente en el Congo, además de Brasil y Australia. Los microchips y condensadores para teléfonos móviles, satélites, computadoras personales y videoconsolas utilizan coltán y realizan una función vital almacenando la electricidad y asegurándose de que ésta llegue con la máxima eficiencia. Otros minerales, como el tantalio, permite la miniaturización, la alta fiabilidad y la estabilidad sobre una gama de temperaturas amplias (-55´C a 125´C) como ningún otro material en condensadores. El niobio, antes un mineral que valía poco, hoy es clave en la electrónica moderna. Las pantallas también utilizan una amplia gama de productos para dar color, entre las que se cuentan yodo, mercurio y elementos de las Tierras Raras, y para obtener la señal son necesarios elementos químicos como el arsénico y el galio.

Los teléfonos celulares utilizan baterías recargables y se fabrican muchos tipos con metales como el níquel, cobalto, zinc, cadmio y cobre, además de las novedosas baterías de ion litio. Sin contar las baterías, en promedio, los componentes que contiene un celular incluyen: plásticos, 56% (carcasas, teclado, circuito impreso y sus componentes); metales, 25 % (circuito impresos, piezas mecánicas, componentes electrónicos); cerámica y vidrio, 16 % (vidrio de la pantalla de cristal líquido, cerámica de los componentes, fibra de vidrio en el circuito impreso) y otros, 3 % (cristal líquido de la pantalla, piroretardantes). De entre los metales, el cobre y sus compuestos representan el 15% del total. Otros metales frecuentes son: hierro, níquel, zinc, plata y sus compuestos, rodio, paladio y berilio. Además de los minerales mencionados es necesario incluir magnesio, molibdeno, vanadio, cobalto, carbonato de calcio, carbonato de sodio, mica, talco, boratos, caolín, wollastonita, cuarzo, feldespatos, entre otros numerosos metales y no metales.

Para concluir, la minería y tecnología actual van de la mano, y en las comunicaciones actuales los teléfonos móviles resultan imprescindibles para la vida moderna.